jueves, 18 de septiembre de 2014

LOS TRES PILARES DE LA ETERNIDAD - Elder Bruce R. McConkie




Elder Bruce R. McConkie





Este Texto es una traducción libre del  original en inglés “The Three Pillars of  Eternity” disponible en http://speeches.byu.edu  Traducido por Mario González Navarrete, Estaca San Bernardo- Chile.



Se tal como todos nosotros que las cosas de Dios, sólo pueden comprenderse por el poder del Espíritu Santo Y ruego que recibamos un gran derramamiento de ese Espíritu al considerar los tres pilares de la eternidad-las tres grandes verdades eternas sobre las cuales se establece la salvación. Mi propósito es tomar los tres acontecimientos más grandes que jamás hayan ocurrido en toda la eternidad y mostrar la forma en que se entrelazan para formar el gran plan de salvación. Si podemos obtener una comprensión de ellos, entonces todo el esquema eterno de lo existente, tomará su propio lugar, y estaremos en condiciones de labrar nuestra salvación. Si no construimos nuestra casa de la salvación en un cimiento verdadero, nunca vamos a lograr el progreso espiritual que nos preparará para entrar a la Presencia de Dios.


Tres Grandes Eventos
Los tres pilares de la eternidad, los tres eventos preeminentes y trascendentes por encima de todos los demás, son la creación, la caída, y la expiación. Estos tres son los fundamentos sobre los que se basan todas las cosas. Sin cualquiera de ellos todas las cosas perderían su propósito y significado, y los planes y propósitos de la Deidad se anularían.
Si no hubiera habido creación, no existiríamos, ni la tierra, ni ninguna forma de vida sobre su faz. Todas las cosas, todos los elementos primarios, estarían desorganizados en el vacío. Dios no tendría hijos espirituales; no habría probación terrenal; y ninguno de nosotros estaría en camino a la inmortalidad y la vida eterna.
Si no hubiera habido caída del hombre, no habría un período de probación. El hombre mortal no existiría, ni los animales o aves o peces o la vida de cualquier clase sobre la tierra. Y, repetimos, ninguno de nosotros estaría en camino a la inmortalidad y la vida eterna.
Si no hubiera habido expiación de Cristo, todas las cosas se perderían. Los propósitos de la creación se desvanecerían. Lucifer triunfaría sobre los hombres y sería el capitán de nuestra alma. Y, lo decimos de nuevo, ninguno de nosotros estaría en camino a la inmortalidad y la vida eterna.
Y por tanto les digo: Venid y razonemos juntos; razonemos como lo hicieron los hombres justos de la antigüedad, para poder llegar a comprender.
Venid y oídnos declarar la sana doctrina; permitidnos declararla plenamente  y con poder al igual que los ángeles de Dios en los cielos.
Venid, y demos testimonio de las cosas que Dios ha dado a conocer; testifiquemos como lo hacen aquellos cuyas almas llenas del Espíritu y  saben por revelación  la  veracidad de la palabra revelada.







La Expiación

Contemplaremos  primero una escena de dolor y sufrimiento en un jardín llamado Getsemaní, el huerto de la prensa de aceite. Allí, fuera de los muros de Jerusalén, en el ahora sagrado jardín de los Olivos, vemos a ocho de los doce reunidos a la puerta del jardín. En el interior están Pedro, Santiago y Juan. Es de noche, y los ojos de todos pesan de sueño.
A un tiro de piedra de distancia de los tres, vemos al Hijo de Dios en agonía y dolor incomparable. Ha caído sobre su rostro. Escuchamos su súplica: "Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa pero no sea como yo quiero, sino como tú" (Mateo 26:39).
Le vemos sudar grandes gotas de sangre por cada poro. Un ángel-seguramente el poderoso Miguel -baja del cielo y lo fortalece. Él tiembla a causa del dolor y sufre tanto en cuerpo como en espíritu. Él sale triunfante; y de una manera incomprensible para nosotros, llevó los pecados de todos los hombres  bajo condición del arrepentimiento.

Ahora volvamos nuestra vista hacia el Gólgota. Allí, en el lugar de la calavera, lo vemos de nuevo, crucificado entre dos ladrones. Es mediodía, y su cuerpo destrozado y azotado ha colgado en aquel malévolo madero durante unas tres horas.
Una vez más, es la hora de la expiación. El sol se oscurece; durante tres largas horas hay "tinieblas sobre toda la tierra" (Lucas 23:44), y todas las agonías y sufrimientos de Getsemaní retornan. Luego de ganar la victoria; de pagar el rescate; la expiación se cumple.
Unas treinta y ocho o cuarenta horas más tarde-después de tres días según la manera de contar de los judíos –le vemos a través del Jardín del Sepulcro. Él se ha levantado en gloriosa inmortalidad. Revestido de inmortalidad y vida eterna, refrena sutilmente  a uno de sus seres queridos -María Magdalena- de abrazarle con la misma cercanía que antes había prevalecido.
Pronto coros angelicales llenarán los cielos con el canto redentor:"Digno es el Cordero que fue inmolado, de recibir el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza" (Apocalipsis 5:12).

Y así es como la salvación está en Cristo y que su sacrificio expiatorio es el corazón, núcleo y centro de la religión revelada, y que Él-en el angustioso Getsemaní  y en la cruz del Calvario-puso en vigor todos los términos y condiciones del plan de su Padre.
Él es la resurrección y la vida. Él es el Redentor del mundo y el Salvador de los hombres. Él "quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por medio del evangelio" (2 Timoteo 1:10). Era su obra y su gloria, para llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre. Y el suyo es el único nombre dado bajo el cielo por el cual el hombre puede ser salvo.
Si no hubiera habido expiación de Cristo, no habría resurrección, ni ruptura de las ligaduras de la muerte, no habría regreso de la tumba.

Si no hubiera habido expiación, no habría perdón de los pecados; ni retorno a la presencia de Dios; ni  salvación de cualquier tipo, clase o naturaleza; ni vida eterna; ni exaltación; ni continuación de la unidad familiar en la eternidad.
Si no hubiera expiación de Cristo, todos los hombres estarían sujetos a  "ese terrible monstruo, muerte e infierno y del diablo, y del  lago de fuego y azufre, que es tormento sin fin" (2 Nefi 9:19).
Si no existiera la expiación de Cristo, nuestros espíritus serían semejantes a  Lucifer “y nosotros seríamos diablos, ángeles de un diablo, para ser separados de la presencia de nuestro Dios y permanecer con el padre de mentiras, en la miseria, como él " (2 Nefi 9: 9).

Si no existiera la expiación de Cristo, todos los hombres estarían condenados eternamente, todos serían hijos de perdición, y todos el propósitos y designios eternos  de salvación de Dios, fracasarían completamente.
Todas las cosas se centran giran en torno, se anclan, se basan en el sacrificio expiatorio del Señor Jesucristo. No hay un lenguaje dado a los hombres o ángeles para proclamar estas verdades con el poder, veracidad y dignidad que se merecen. Que engalanen con fuego refulgente  a través de todos los cielos siderales que la salvación está en Cristo y que viene a causa de su sacrificio expiatorio.

Ahora este sacrificio expiatorio del Señor Jesucristo-grande infinito, glorioso y eterno como lo es-no se sostiene por sí solo. No es simplemente una llamarada de luz en un universo de oscuridad y desesperación. No es por sí mismo un gran sol de esplendor celestial para disipar la oscuridad de la noche sin fin. No es sólo la manifestación de la gracia de un Dios infinito hacia sus hijos caídos.
Por mucho que la expiación pueda ser esto, ¡y es todas estas cosas-y más! –aún así no está sola. No es un niño nacido sin padres. Tiene raíces; tiene razón de ser ; y llegó  consecuencia de otros eventos previos.









La Caída

La expiación es parte del plan eterno del Padre. Llegó a la hora señalada, de acuerdo a la voluntad del Padre, a efectuar para el  hombre lo que no se podía lograr de otra manera. La expiación es hija de la caída, y la caída es la madre de la expiación. Ninguna de estas podría llevar a cabo los fines eternos del Padre, sin la otra.
La caída de Adán y la expiación de Cristo están inseparablemente unidas entre sí-, y están eternamente unidas. Son parte del mismo cuerpo al igual que la cabeza y el corazón, cada una cumple su función en el esquema eterno de las cosas.
La caída de Adán trajo la muerte temporal y espiritual al  mundo, y la expiación de Cristo rescató a los hombres de estas dos muertes para  llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre. Esto hace que la caída sea parte esencial del plan de salvación, tal como la expiación misma.
Hay, de hecho, cinco cosas que fueron posibles  y siguen existiendo a causa de la caída. Ninguna de estas cosas habría existido si no hubiera habido caída, y todas son partes esenciales del plan divino de salvación. Estas son:


1. La muerte temporal. Es la muerte natural; que ocurre cuando el cuerpo y el espíritu se separan; da lugar a la corrupción y decadencia. Debido a la expiación de Cristo todos los hombres serán levantados de corrupción a  incorrupción, de la mortalidad a la inmortalidad, y de allí a vivir eternamente en un estado resucitado.


2. La muerte espiritual. Es morir en cuanto a las cosas del Espíritu. Es la muerte en cuanto a la rectitud. Es ser echado fuera de la presencia del Señor. Es una forma de vida que está en oposición a la del Padre de todos nosotros. Debido a la expiación, y porque el Señor Jesucristo tomó sobre sí nuestros pecados bajo condición de arrepentimiento, tenemos el poder de ganar la vida eterna, que es la vida espiritual, que es una vida de justicia, que es la vida en la presencia de nuestro Dios.


3. Mortalidad. La vida mortal viene a causa de la caída. Si no hubiera habido caída, no habría vida mortal de ninguna clase en la tierra. La vida mortal es la vida donde hay muerte. La muerte debe entrar en el mundo para llevar a cabo la mortalidad.


4. Procreación. Antes de la caída no había procreación. Repito, porque así lo dice las Santas Escrituras, antes de la caída no había procreación. Adán y Eva, en su estado edénico, no podían tener hijos, ni, como veremos más adelante, tampoco podían las demás formas de vida, en el primer estado paradisíaco de la recién creada tierra.


5. Un tiempo de prueba. Estamos aquí para ser probados, para ver si vamos a creer en las verdades de salvación y guardar los mandamientos, y caminar por fe. Después de la caída los hombres se volvieron carnales, sensuales y diabólicos por naturaleza, y el plan de salvación los exhorta a abandonar esas cargas mundanas y  ponerlas en Cristo.
Ahora, para que no haya ni una pisca de mal entendido sobre esto, venid y razonemos juntos como los de la antigüedad. De hecho, vamos a utilizar las mismas palabras que ellos ya que se encuentran en las Sagradas Escrituras.


"Ahora Cristo ha resucitado de los muertos," dijo Pablo mientras testificaba de la expiación. "Porque por cuanto por un hombre vino la muerte, por un hombre vino la resurrección de los muertos." Adán trajo la muerte, y si no hubiera caído no habría muerte; y Cristo trajo la resurrección, y, si no hubiera habido expiación, no habría resurrección. "Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados" (1 Corintios 15: 20-22).
Moroni vinculó la caída y la expiación  de esta manera. Dijo que Dios “creó a Adán, y por Adán vino la caída del hombre. Y por causa de la caída del hombre, vino Jesucristo." Es así de simple; la caída es la fuente, causa y motivo de la expiación. "Y a causa de Jesucristo vino la redención del hombre" (Mormón 9:12). La salvación está en Cristo!

"Y a causa de la redención del hombre, que vino por Jesucristo,"  los hombres "son llevados de vuelta a la presencia del Señor, sí en esto son redimidos todos los hombres, porque la muerte de Cristo hace efectiva la resurrección, la cual lleva a cabo una redención de un sueño eterno "(Mormón 9:13).

¿Qué le dijo el ángel a rey Benjamín? él dijo, que la sangre de Cristo “expía los pecados de aquellos que han caído por la transgresión de Adán" (Mosíah 3:11). Somos descendientes de Adán; y todos tenemos a él como padre en común.
Él dijo: "Así como en Adán, o por naturaleza, ellos caen, así también la sangre de Cristo expía sus pecados" (Mosíah 3:16). Las bendiciones de la caída se transmiten a todos los hombres; y todos pueden ser redimidos porque Adán cayó y vino Cristo.
Él dijo: "La salvación fue, y es, y ha de venir, en  la sangre expiatoria de Cristo, el Señor Omnipotente" (Mosíah 3:18). No hay otra fuente de salvación de la caída que por medio de Cristo.

Él dijo: "El hombre natural es enemigo de Dios, y lo ha sido desde la caída de Adán, y lo será para siempre jamás, a menos que se someta al influjo del Santo Espíritu, y se despoje del hombre natural, y se haga santo por la expiación de Cristo el Señor” (Mosíah 3:19).

Así, el hombre natural, que es Adán, es conquistada por el hombre perfecto, que es Cristo; y por lo tanto "todo el género humano puede salvarse, mediante la obediencia a las leyes y ordenanzas del Evangelio" (Artículo de Fe N°3).



 Y ahora, ¿qué dice nuestro gran y buen amigo Lehi acerca de todas estas cosas?


Él dice que el Redentor "vendrá a traer la salvación a los hombres… Y la vía está preparada [para él] desde la caída del hombre, y la salvación es gratuita...."(2 Nefi 2: 3-4).
 La Caída es el cimiento sobre el cual descansa la expiación.
Él dice que "después de que Adán y Eva habían comido del fruto prohibido, fueron echados del jardín de Edén, para que cultivar la tierra" (2 Nefi 2:19). Su probación terrenal y las experiencias y pruebas de la mortalidad empezaron después de la caída.
Él dijo:
“Y ellos tuvieron hijos; sí, la familia de toda la tierra”. [2 Nefi 2:20] Cada alma viviente  en la tierra es un descendiente de Adán y Eva. Pues Dios ha hecho de una sangre todo el linaje de los hombres. [Hechos17:26]
Él dijo:
“Si Adán no hubiese transgredido, no habría caído, sino que habría permanecido en el jardín del Edén”. [2 Nefi 2:22]
Si Adán no hubiera caído, él estaría allí hoy, seis mil años después, en toda su gloria y belleza de su naturaleza inmortal. Tal es el registro de las Sagradas Escrituras.
Y  más adelante- maravilla de maravillas y prodigio de prodigios -Lehi dice: "Y todas las cosas que fueron creadas" todas cosas significa: TODAS LAS COSAS, eso incluye a los animales, peces, aves, reptiles y plantas; incluye dinosaurios, ballenas y hormigas; significa TODAS LAS COSAS.


Los dinosaurios son parte de "Todas las Cosas" que fueron creadas por Dios




Todas las cosas que fueron creadas habrían permanecido en el mismo estado en que se hallaban después de ser creadas; y habrían permanecido para siempre, sin tener fin. [2 Nefi 2:22]
Y Allí estaban,  repetimos, en el mundo sin tener muerte hasta después de la caída de Adán. Y allí estaban, repetimos, sin procreación hasta después de la caída. Y allí estaban, repetimos, sin mortalidad hasta después de la caída.
Y así Lehi continúa, "Y ellos  –Adán y Eva- "no habría tenido hijos" (2 Nefi 02:23).
Y luego, sobre tan firme cimiento, mientras se llena de luz y guiado por el Espíritu, Lehi clama:
“Adán cayó para que los hombres existiesen; y existen los hombres para que tengan gozo. Y el Mesías vendrá en la plenitud de los tiempos, a fin de redimir a los hijos de hombres de la caída”. [2 Nefi 2: 25-26]
Y ciertamente como dijo Enoc:
“Debido a que Adán cayó, nosotros existimos; y por su caída vino la muerte; y somos hechos partícipes de miseria y angustia. . . . Y los hombres se han vuelto carnales, sensuales y diabólicos, y se hallan desterrados de la presencia de Dios. [Moisés 6:48, 49]
Y en verdad, como dijo nuestra madre Eva:
Si no fuera por nuestra transgresión, nunca habríamos tenido posteridad ni hubiéramos conocido jamás el bien y el mal, ni el gozo de nuestra redención, ni la vida eterna que Dios concede a todos los que son obedientes. [Moisés 5:11]
Ciertamente, la salvación viene a causa de la caída, y es importantísimo creer en la caída, ya que significa creer en la expiación, y de hecho, no es posible creer en la expiación sin creer en la caída.



la Creación
Ahora, la expiación proviene de la caída, por lo que la caída proviene de la creación. Si todas las cosas no se hubieran creado en la precisa manera en que fueron creadas, no podrían haber caído. Si las cosas creadas debían caer, debían ser creadas en un estado más alto, al estado en que estarían después caer. Caer es ir hacia abajo o hacia adelante, no hacia arriba.
Y así es que los relatos revelados de la creación de esta tierra y todas las cosas en la faz  de ella, son relatos de la creación paradisíaca. Estos hablan del estado inmortal en que primeramente fueron hechas todas las cosas; dan cuenta de las cosas creadas antes del día en que la muerte entró en el mundo.
Nuestro décimo Artículo de Fe dice: "Creemos que la tierra será renovada y recibirá su gloria paradisíaca...." Cuando el Señor venga y la era milenaria comience, habrá un cielo nuevo y una tierra nueva; la tierra será transformada; se renovará; y volverá a su estado paradisíaco; llegará a ser como fue en el periodo edénico. Y una vez más la muerte tal como la conocemos dejará de existir.
Los relatos de la creación en Génesis 1 y de Moisés 2 son relatos de la creación paradisíaca o edénica. Son descripciones de la creación anterior a la muerte, la mortalidad y la caída. Estos hablan una creación que de nuevo hallamos en la palabras de Lehi :
“Todas las cosas que fueron creadas habrían permanecido en el mismo estado en que se hallaban después de ser creadas; y habrían permanecido para siempre, sin tener fin”. [2 Nefi 2:22]
Es decir, habrían permanecido así, si no existiera la caída.


Los Pilares de la Eternidad





Recapitulación
 Hemos estado hablando de los tres pilares del cielo, de los tres eventos más grandes que jamás hayan ocurrido en toda la eternidad, de las tres doctrinas que se entrelazan inseparablemente para formar el plan de salvación. Estamos hablando de la creación, la caída, y la expiación. Y estas tres son una. Y, noten que todas las cosas fueron creadas; todas las cosas cayeron; y todas las cosas están sujetas a al poder redentor del Hijo de Dios.

No estoy desapercibido de  haber dicho algún pensamiento o concepto que ya haya sido dicho por otros hermanos que nos han precedido. Casi cada frase que he pronunciado es citada o parafraseada de algo dicho por:  Joseph Smith, Brigham Young, John Taylor, Joseph F. Smith, Joseph Fielding Smith, Orson Pratt, o algún otro de los grandes teólogos de nuestra dispensación.
Hay muchos entre nosotros que no se les dificulta asimilar que la expiación es infinita y eterna y que se aplica a todas las formas de vida. Pues saben que las revelaciones afirman que todas las formas de vida son  entidades espirituales y que serán resucitadas- animales, aves, peces, todo es de naturaleza eterna.
Pero algunos entre  nosotros todavía no han vislumbrado que todas las cosas cayeron y se convirtieron en mortales para que pudieran ser resucitadas.
Los primeros Hermanos de nuestra dispensación escribieron estas palabras:


“La palabra expiación significa liberación, mediante una ofrenda de rescate, de la sanción de una ley rota. . . . Efectuada por Jesucristo, significa la redención de la tierra y todas las cosas pertenecientes a ella a través de su muerte y resurrección, del poder que dicha muerte ha obtenido sobre ellos a través de la transgresión de Adán… La Redención de la muerte a través de los sufrimientos de Cristo, es para todos los hombres, los justos y los malvados, para esta tierra y todas las cosas creadas sobre ella". 

[. Compendium, pp 8-9, citado en Mormon Doctrine, BR McConkie (Salt Lake City: Bookcraft, 1966).Pp 64-65]



Tres Seres Gloriosos

Cuando hablamos de la creación, la caída, y la expiación, estamos hablando de las obras de Elohím, Jehová, y Miguel. Estamos hablando de las doctrinas que se expresan o están implícitas en nuestros tres primeros artículos de la fe. Debemos llegar a la unidad de la fe, en cuanto a las obras de cada uno de estos seres gloriosos.


¿Quién es Elohím? Él es Dios el Padre Eterno. Es un personaje glorificado y exaltado. Él tiene un cuerpo de carne y huesos, tangible como el del hombre. En el lenguaje de Adán, su nombre es “Hombre de Santidad”. Él es omnipotente, omnisciente y omnipresente. Él sabe todas las cosas y tiene todo poder-no sólo en lo referente a nosotros o limitado a alguna esfera o  reino -, si no en un sentido ABSOLUTO, ETERNO E ILIMITADO. En este último sentido, él es el Creador. Y cualquier cosa que hayan escuchado contraria a esto , ya sea en los credos de la cristiandad o de vanagloriosos intelectuales, que a sus propios ojos, saben más que el Señor, es falsa.



¿Quién es Miguel? Él es un hijo espiritual del gran Elohím. Bajo la dirección de Cristo encabezó a los ejércitos de los justos, cuando hubo una gran guerra en los cielos. Nuestras revelaciones dicen que él "era hijo de Dios" (Moisés 6:22), y que era "la primera carne [la primera carne mortal] en la tierra, también el primer hombre" (Moisés 3: 7), y que fue "el primer hombre de todos los hombres" (Moisés 1:34). Él es nuestro padre Adán; él es el sumo sacerdote presidente sobre toda la tierra. Bajo la dirección de Cristo, que es "el Santo", él tiene "las llaves de la salvación" (D. y C. 78:16). Él es el único por quien llegó la caída. Y cualquier cosa que hayan escuchado contraria a esto, de cualquier fuente, es falsa.



Adán ordena a su hijo Set ( por Del Parson )



¿Quién es Jehová? Él es el Señor Jesucristo, el Primogénito del Padre, el Salvador y Redentor. Él es el Cordero que fue inmolado desde la fundación del mundo. Él es el Unigénito en la carne, la única persona nacida de una madre mortal y de un Padre inmortal. Llevó a cabo la expiación infinita y eterna, rescató los hombres y todas las formas de vida de la caída, y puso en vigor los propósitos de la creación. La salvación está en él y llega a aquellos que creen y obedecen. Y cualquier cosa que hayan escuchado, contraria a esto, es falsa.







Las verdades respecto a Elohím, Jehová, y Miguel son las más grandes de todas las verdades eternas. Engloban a la creación, la caída, y la expiación en un solo gran plan de salvación. Estas son “El Evangelio de Dios” que es el Padre. Y el Espíritu Santo da testimonio de su veracidad.
Dios permita que todos podamos creer, conocer y entender las grandes verdades eternas por las cuales viene la salvación y que al creer, saber y entender, podemos vivir de tal manera que podamos  obtener la vida eterna. En el nombre de Jesucristo. Amén.




VER VIDEO DEL DISCURSO:




3 comentarios:

  1. muy comprensible para todos los hijos de dios y la perfecion de los santos

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  2. Lo que todo SUD debe saber en este tiempo...en esto se sentra el retorno hacia Nuestro Padre Celestial

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