jueves, 17 de enero de 2013

CRISTO: EL SEÑOR DEL UNIVERSO - por Presidente Marion G. Romney




El tema "Jesucristo, Señor del Universo" me hace recordar el relato de -Moisés concerniente a una visión en dónde se le mostraron muchas de las creaciones del Señor. Después de haberlas visto imploró a Dios, diciendo: 

"Te ruego que me digas por qué son estas cosas así,
 y por qué medio las has hecho.
". . . Y Dios el Señor le dijo a Moisés: 
Para mi propio objeto he hecho yo estas cosas . . .
"Y las he creado por la palabra de mi poder,
 que es mi Hijo Unigénito. . . .
"Y he creado mundos sin número,
 y también los he creado para mi propio fin; 
por medio del Hijo.". . .
"Pero sólo te doy un relato de esta tierra y sus habitantes.
 Porque, he aquí, hay muchos mundos que
por la palabra de mi poder han dejado de ser. 
Y hay muchos que hoy existen . . .
"Y así como dejará de existir una tierra con sus cielos, 
aun así aparecerá otra; y no tienen fin mis
obras, ni tampoco mis palabras.
"Porque, he aquí, ésta es mi obra y mi gloria:
 Llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre."

(Moisés- 1:30-33, 35, 38-39)


De esta y otras escrituras aprendemos que, representando al Padre y sirviendo su propósito de "llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre", Jesucristo, en el sentido de ser su Creador y Redentor, es el Señor de todo el universo. Excepto por su ministerio mortal llevado a cabo- en esta tierra, su servicio y relación con los otros mundos y sus habitantes, son los mismos que los de esta tierra y sus habitantes. Moisés no le pidió a Dios que lo instruyera detalladamente, acerca de los otros mundos. Simplemente dijo:


"Oh Dios, . . . dime acerca de esta tierra y sus, habitantes, 
y los cielos también; entonces quedará conforme tu siervo." 
(Moisés 1:38) 






En La Perla de Gran Precio está registrado un maravilloso relato de lo que se le dijo a Moisés acerca de esta tierra y su relación con Jesucristo.
En las escrituras queda asentado el hecho de que la manera más segura o la única, para entender a Jesús como Señor del universo, es obtener una comprensión de su relación con este mundo y sus habitantes.
Lo que fue dicho a Moisés repetidamente se manifiesta en las escrituras. Por ejemplo, Abraham nos da este relato de cuando se escogió al Señor para hacer su gran sacrificio en esta tierra:

"Y el Señor me había mostrado a mí, Abraham, las inteligencias que fueron organizadas antes que el mundo fuese; . . . "Y estaba entre ellos uno que era semejante a Dios, y dijo a los que se hallaban con él: Descenderemos, pues hay espacio allá, y tomaremos estos materiales, y haremos una tierra en donde éstos puedan morar; "Y así los probaremos, para ver si harán todas las cosas que el Señor su Dios les mandare. "Y el Señor dijo: ¿A quién enviaré? Y respondió uno semejante al Hijo del Hombre: Heme aquí; envíame.
Y otro contestó, y dijo: Heme aquí; envíame a mí. Y el Señor dijo: Enviaré al primero." (Abrahán 3:22,24-25,27)

En este gran consejo preterrenal, Jesús, fue escogido para ser el Señor y Redentor del mundo. Esta asignación lo puso bajo obligación voluntaria de tomar sobre sí la mortalidad como Hijo Unigénito de Dios en la carne, de vivir una vida sin pecado, de sufrir los dolores de todos los hombres para llevar a cabo los medios del arrepentimiento, de someterse voluntariamente a una muerte tortuosa y de esta manera salir triunfante de la tumba y asegurar una resurrección universal. En pocas palabras, Jesucristo, mediante quien Dios creó el universo, fue escogido para poner en acción el gran plan de Elohím, de "llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre"-el Evangelio de Jesucristo—el único camino por el que el hombre puede obtener la vida eterna.
En el gran consejo, Cristo fue comisionado para crear esta tierra y los cielos, como aparece en el próximo versículo, que dice: "Entonces el Señor dijo: Descendamos. Descendieron, pues, en el principio, y ellos, esto es, los Dioses, organizaron y formaron los cielos y la tierra."
(Abraham 4:1)








La narración concerniente a la relación premortal de Cristo con este mundo queda ejemplificada en el Libro de Éter. Recordaréis que la colonia jaredita había construido barcos para poder cruzar el océano; el hermano de Jared, tratando de tener luz en ellos, llevó dieciséis piedras al Monte  Shelem y le pidió al Señor que las tocara con su dedo "para que tengamos luz mientras atravesemos el mar." El Señor tocón las piedras, y a causa de su gran fe, el hermano de Jared pudo ver el dedo del Señor. 
Después de conversar, el hermano de Jared dio muestras de tal fe, que el Señor se le mostró y dijo:


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"He aquí, yo soy el que fui preparado
 desde la fundación del mundo para redimir a mi pueblo.
He aquí, soy Jesucristo. . .
 En mí tendrá luz eternamente 
todo el género humano,
 sí. Cuantos creyeren en mi nombre. . . 

"¿Ves cómo has sido creado a mi propia imagen? 
Sí, en el principio todos los hombres
 fueron creados a mi propia imagen.
 "He aquí, este cuerpo que ves ahora,
 es el cuerpo de mi Espíritu;
 y he creado al hombre a semejanza,
 del cuerpo de mi Espíritu;
 y así como me aparezco a ti en el espíritu, 
apareceré a mi pueblo en la carne." 
(Éter 3:14-16)

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Todo aquel que tiene un concepto verdadero de Jesucristo y que ha recibido un testimonio por el espíritu de su divinidad, se conmueve con los registros de su vida. En todo lo que dijo e hizo, pueden ver la confirmación de su Señoría universal, como Creador tanto corno Redentor. Lo ven en su visita al templo cuando tenía 12 años de edad. La respuesta que dio a sus padres en esa ocasión, ". . . ¿no sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?" (Lucas 2:49), fue una evidencia de que para ese entonces tenía cierta idea de su identidad y su misión en la tierra. Lo ven en su bautismo, en donde puso el ejemplo que tienen que seguir. Lo ven en sus palabras a la mujer samaritana cerca del pozo: 


"Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed,
Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás;
 sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua
 que salte para vida eterna." 
(Juan 4:13-14)

Lo ven en la tumba de Lázaro, cuando, en respuesta a las palabras de Marta, "Señor, si hubieses, estado aquí, mi hermano no habría muerto", Jesús respondió, "Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. "Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. . ." (Juan 11:21, 25-26)

Lo ven en Getsemaní, en donde sufrió por todos  los hombres, en la cruz donde dio su vida, y en el jardín en esa primera mañana de Pascua cuando dirigiéndose a María, dijo:
"No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas vé a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios." (Juan 20:17)





Lo ven en su aparición en la arboleda sagrada, con el Padre, a José Smith, Jr., en 1820, cuando el Padre
dijo: "¡Este es mi Hijo Amado: Escúchalo!" (José Smith, 2:17)
En el testimonio de Juan se saca en conclusión que Jesús es el Señor del universo así como el Señor de esta tierra:
"Vi su gloria, y que él era en el principio, antes de que el mundo fuese; "(El fue) Era luz y el Redentor del mundo; el Espíritu de verdad (que vino al mundo, porque el mundo fue hecho por él. y en él estaba la vida y la luz del hombre. "Los mundos por él fueron hechos, y también los hombres; todas las cosas fueron hechas por él, mediante él, y de él." (Doc. y Con. 93:7, 9-10. Cursiva del autor)
También es convincente el testimonio de José Smith y Sidney Rigdon:
". . . llevados en el Espíritu, el día dieciséis de febrero del año de mil ochocientos treinta y dos
"Aun aquellas cosas que existieron desde el principio, antes que el mundo fuese. Cosas que el Padre decretó por medio de su Unigénito Hijo, quien fue en el seno del Padre, aun desde el principio; de quien damos testimonio; y el testimonio que damos es la plenitud del evangelio de Jesucristo, el cual es el Hijo, a quien vimos y con quien conversamos en la visión celestial. . . "Y vimos la gloria del Hijo, a la  diestra del Padre, y recibimos de su plenitud, "Y vimos a los santos ángeles, y a aquellos que son santificados delante de su trono, adorando a Dios y al Cordero, a quien adoran para siempre jamás. "Y ahora, después de los muchos testimonios que se han dado de él, este testimonio, el último de todos, es el que nosotros damos de él: ¡Que vive! "Porque lo vimos, aun a la diestra de Dios: y oímos la voz testificar que él es el Unigénito del Padre—
"Que por él, y mediante él, y de él los mundos son y fueron creados, y los habitantes de ellos son engendrados hijos e hijas para Dios." (Doc. y Con. 76:11-14,20-24) .
En conclusión, les testifico (que estos grandes testimonios en cuanto al hecho de que Jesucristo es el Señor del universo son verdaderos, que El también es nuestro Salvador y que el Evangelio de Jesucristo es universal, el único plan por el que los hombres siempre han sido o pueden ser exaltados.

-( Publicado en Liahona ,Abril 1969 )





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